Comienza tu práctica, ¡relájate y disfruta!

“Nervios, dudas, sudores, qué ropa llevar, es que no soy flexible, es que mi cabeza no para, esto no es para mí, etc.” Estos son algunos de los pensamientos o sensaciones que pueden rondar tu cabeza antes de comenzar tu práctica de yoga. Pues bien, estas barreras pueden llegar a nutrir o desnutrir tu fuerza de voluntad para dar el paso e ir a clase. Es por ello que me gustaría darte algunos consejos, para que no haya cabida a que estos pequeños demonios que rondan tu cabeza eviten que vayas a clase. Haz que la fuerza de voluntad, tu curiosidad y salud tanto física como mental, derroten esas barreras mentales.

 

Empecemos por lo intangible: MENTALIZARTE 

Fuera excusas, fuera pretextos. Si quieres hacer algo, hazlo. Hace años solía ser un poco más flexible con esto pero sinceramente, la voluntad lo marca todo. La voluntad, es el deseo de hacer algo, el deseo de superarte. Es lo que marca la diferencia. En nuestro día a día siempre hay dos fuerzas antagonistas que tiran cada una para su lado, escucha bien ese tira y afloja de tu mente y observa si es la pereza quien derrota o si es una distracción REAL la que evita que comiences tu práctica. ¿Realmente no existe un centro/ profesor que tenga un horario que cubra tus necesidades? Os pongo un ejemplo, tengo una alumna que se levanta a las 05:00am para acudir a la clase de las 07:00am puesto que vive  las afueras de Madrid. Voluntad, sí.

Analiza tu situación y visualiza tu meta. No te castigues, comienza desde el amor propio y disfruta del proceso de ir creando nuevos hábitos. La voluntad puede variar de un día otro, pero perdurará si sabes tratarte con amor y escuchando lo que tu cuerpo necesita (a todos nos gusta quedarnos en el sofá de vez en cuando pero analiza si es falta de motivación o pereza) puesto que se puede entrenar.

Recuerda que la voluntad va fuertemente enlazada con la acción, toma pequeños pasos y date las gracias por cada día que logres cuidarte un poco más.

 

Y ahora, lo tangible: CONSEJOS DE TÚ A TÚ 

    1. Normalmente en los centros tenemos esterillas pero si prefieres comprar una, te recomiendo que la veas físicamente, que compruebes que es antideslizante y para Yoga (evita las esterillas incómodas que se enrollan todo el rato). Si no quieres ir cargado de peso, puedes comprar una toalla de Yoga antideslizante y colocarla encima de la esterilla del centro.
    2. Utiliza ropa cómoda. Lo importante es que puedas moverte y respirar con facilidad, que disfrutes de la práctica, no que estés pendiente de otras cosas. Personalmente recomiendo mallas o pantalones ceñidos para que no se te queden enganchados y camisetas no muy anchas o si lo son, que puedas meterla en tus mallas/pantalón y así evitas que se te baje a la cabeza en posturas como adhomukhasvanasana (perro boca abajo). Yo intento usar camisetas con cuello poco ancho, más de una vez me ha pasado que me quedo cual tortuga en su caparazón en uttanasana (postura de la pinza de pie). Y chicas, un sujetador deportivo no está de más, vas a estar más cómoda pero para gustos los colores.
    3. Evita comer algo pesado mínimo 2-3 horas antes de la clase. Si tienes mucha hambre, come un puñado de frutos secos.
    4. Si sudas mucho, lleva una toalla pequeña. Sí, en la práctica de Yoga también se suda.
    5. Si llegas tarde a la clase, respeta a tus compañeros y profesores y espera a que terminen esos primeros minutos sagrados de la práctica (después del primer OM) e intenta ser lo más sigiloso posible. Y si tienes que marcharte antes, hazlo antes de entrar en savasana.
    6. No tengas miedo o vergüenza de utilizar el material de soporte como bloques, cinturones, mantas…no eres mejor ni peor por utilizarlo. Prueba, ya que una misma postura puede variar tanto con o sin soporte.
    7. Respira por la nariz (al menos que tú profesor te indique lo contrario). Procura dosificar tu inhalación y exhalación. Repito, respira por la nariz.
    8. ¡Calcetines fuera! Nadie va a fijarse en tus pies, NADIE, excepto tu mismo.
    9. Móvil apagado o en silencio, si es posible fuera de la sala.

 

Por último, lo más importante: DISFRUTA ♥. De verdad, disfruta, juega con aquellas posturas que no te salgan, ríete de tu equilibrio, respeta si tu cuerpo te pide un mini break en la balasana (postura del niño). Recuerda que son unos minutos en los que quieres desconectar, nutrirte y pasártelo bien. La práctica de yoga es como una montaña rusa, con sus subidas y bajadas, con momentos intensos de mucho, mucho calor y agotamiento pero después, siempre llega la calma.

Namasté,
Claudia

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